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miércoles, 23 de febrero de 2011

A pesar de la crisis

A pesar de la crisis los niños se levantan por la mañana, desayunan, se lavan y se visten para ir al colegio. A pesar de la crisis, el chófer de autobús que los lleva se levanta también, desayuna y se viste para ir a su trabajo. A pesar de la crisis los pescadores salen a la mar, los agricultores al campo, y los astronautas al espacio. A pesar de la crisis se celebran fiestas, comuniones, bodas, bautizos, cumpleaños, funerales. A pesar de la crisis los pintores pintan cuadros, se exponen en galerías y la gente que lo aprecia lo disfruta. Los escritores escriben libros, y la gente los compra (hay alguno que incluso los lee). Los campos de fútbol se llenan los domingos, se representan funciones de teatro, conciertos de música, se va al cine y ¡hasta se compran palomitas!. Hasta los puros habanos han visto incrementada su venta internacional en un 2% , y eso que se ha prohibido fumar en los lugares públicos (a pesar de la crisis).
A pesar de la crisis hay embarazos y situaciones embarazosas, las plantas nacen, crecen, se reproducen y mueren. El sol sale por la mañana, llueve y hay explosiones intergalácticas. A pesar de la crisis los ricos son más ricos, y los pobres más pobres. Los listos siguen siendo listos, y los tontos...ellos mismos.
A pesar de la crisis, hay crisis, sí. Pero con crisis o sin ella, se siguen haciendo las mismas cosas, y ocurren las mismas cosas, en mayor o en menor medida. Y es que al fin y al cabo, somos los mismos.
A pesar de la crisis, políticos, periodistas de castañuela y otros personajillos, utilizan esta coletilla en sus discursos con no sé muy bien qué finalidad, porque, a pesar de la crisis, les seguimos haciendo caso. Y eso sí que es una verdadera crisis.

jueves, 14 de octubre de 2010

Díaz Ferrán

El señor Díaz Ferrán, asaz presidente de la CEOE, se ha despachado diciendo que tiene la solución a la crisis.
Oh!, gurú entre gurús. Oh!, comendador de los creyentes. Oh!, gran Guía Espiritual.
Con razón eres tú el Gran Jefe entre los Jefes, el que da la cara, al que no tiembla el pulso cuando de salvar empresas se trata, creando riqueza y contribuyendo al bienestar....

Nuestro premio Nobel Don Santiago Ramón y Cajal dejó escrito, entre otras muchas cosas de provecho, la necesidad del investigador de conocer una lengua extranjera distinta a la propia, para así poder estudiar más en profundidad cualquier campo de la ciencia.
Yo, a pesar de que no hablo la lengua de Robespierre, sí que he encontrado una tablita la mar de interesante (ya la utilicé en otro post de temática parecida).
En dicha tablita se ve claramente cómo en España se trabaja más horas que en muchos países, mientras el PIB por habitante es de los más bajos.
Estos datos no son conjeturas de cómo salvar una crisis, son eso, datos. Que a veces se empeñan en destrozar castillos de arena, por mucho que estén hechos de la misma arena dura y refractaria que la cara de Díaz Ferrán.
¿Y dónde está el problema? ¿Cómo es posible que a pesar de trabajar los que más, produzcamos los que menos?
A lo mejor es que no sólo nos dedicamos a producir para la economía, a lo mejor es que las empresas pagan leasing de coches de lujo, a lo mejor es que las facturas de los móviles de la familia del empresario también los paga la empresa, y la gasolina y el gasoil del empresario para viajes particulares, a lo mejor es que las contabilidades no se hacen del todo bien, a lo mejor es que las empresas pagan alquiler en una nave de su propiedad, pero a otro nombre.... a lo mejor es que se han pensado que somos gilipollas.
Pues no me sale de los cojones callarme.
Porque a lo mejor es que sí, que me tengo que comer un sapo de un kilo de gordo, pero mirando a los ojos al que me hace comérmelo.
Porque ya me he cansado de oír hablar de crisis, mientras veo un día sí y otro también cómo nos toman el pelo, trabajando con tecnologías obsoletas que sonrojarían a un bosquimano, mientras se dice que los sueldos son muy altos.
Y sobre todo porque Internet es libre y aún nos queda este medio para poder decir ideas, por mucho que se aborrezcan (¿Voltaire?).

lunes, 15 de diciembre de 2008

Los 2.330 millones del Santander

Veo en 20minutos que:
"El fraude de Madoff afecta a mil clientes del Santander
La entidad española reconoce que gestiona 2.330 millones en Madoff."
O sea, que haciendo una cuentita fácil:
2.330 milloncetes, que digo yo que serán de Euros, entre mil clientes, tocan a 2,33 millones cada uno.

No sé yo, pero me da que tampoco es que se vayan a quedar en la calle, los señores (y señoras).

El caso es que respecto a los 50.000 millones afectados por el caso, lo del Santander supone casi un 5%. Un buen pellizco. Se supone que esta vez se trata de un delito, y que el Santander no tendrá que apoquinar. Esperemos que sea así, y que esto no se convierta en la gota que colme el vaso para arrastrar a la banca que hasta ahora había conseguido sobrevivir.

miércoles, 29 de octubre de 2008

AHORRO ENERGÉTICO

El otro día escribí un post sobre ahorro energético, bombillas de menor consumo, calefacciones con uno o dos grados menos.... pues bien, el domingo por la mañana tuve ocasión de presenciar el mecanismo más eficiente que puede uno imaginarse.
Paseando hacia la cafetería en la que suelo desayunar los fines de semana, en los contenedores que hay cerca observé que había una moto de estas de plástico para niños, y estaba aunque algo sucia, en bastante buen estado..."mira, alguien que ya no la quiere; está prácticamente nueva y ya es basura, por lo menos está al lado del contenedor de plástico reciclado". Pasé de largo pensando en sacarle una foto con el móvil más tarde, y pedí mi consabido café y mi bollo, a la par que cogí el periódico para hojearlo.
En un momento dado de la lectura, alcé la vista y ¡oh casualidad!, en ese momento pasó un abuelete, de los que ya se ven cada vez menos, con boina y gafas de pasta, con gabardina beige pasada de moda, alpargatas y bastante prisa, con la moto de plástico en la mano. Me quedé pensando mientras miraba cómo jugaba mi hija sin percatarse de la situación: un niño o una niña iban a tener una moto nueva que les había traído el abuelo, un abuelo que probablemente no tuvo motos de plástico ni viejas ni nuevas en su niñez, y que valora las cosas según unos parámetros que a nosotros nos parecen antediluvianos.

Toda una lección.